Texto: Mario Enrique G. Portillo

El mes de enero de este año se iniciaba con un sin número de estrategias, modificaciones y medidas que prometían un crecimiento económico, social y cultural. Se vaticinaba un cambio sustancial de acuerdo con los avances en materia de energía, economía y social, por supuesto no podemos olvidar tampoco que, en tema deportivo, se venía el evento más importante de las naciones: Tokio 2020.

Sin embargo, había otros planes completamente diferentes programados en el futuro del planeta. Sin siquiera imaginarlo, súbitamente nos vimos sumergidos en una pandemia que podrá citarse el coloquial dicho: “de la noche a la mañana”. Sin estar preparados, se difundió el contagio de un instante a otro. A nivel mundial se empezó a centrar la atención en un solo tema: coronavirus.

Lo que podía parecer un año alentador, debido al coronavirus, se ha convertido para muchos en la desgracia de salubridad más grande en la historia que, por cifras, es totalmente cierto. Pero en realidad y teniendo una visión objetiva, es el comienzo de un nuevo ciclo en la historia de la humanidad, así como ha habido muchos otros; esto más bien es una oportunidad de replantearnos y reconfigurarnos.

La economía se verá afectada de manera general, las grandes empresas se verán mermadas, las medianas y pequeñas pueden verse afectadas a tal grado de la extinción. La economía está seriamente afectada y no sabemos cuánto tiempo durará este colapso. Podemos ver hoy que, en los países de afectados en primera instancia se están levantando y retirando de a poco las medidas restrictivas del coronavirus, pero se estima que esta recesión global pudiera costarnos alrededor de los 3 billones de dólares.

Trabajo remoto

Pero ante esta situación, no es necesariamente un impacto negativo, estamos siendo testigos de un cambio en el orden mundial, en la economía, en la sociedad. Es un cambio que abre la puerta para tomar nuevas oportunidades y responsabilidades, es una oportunidad de evolucionar, de crecer y ser fuertes, más fuertes.

Gente con cubrebocas

¿Cuánto tiempo hemos estado en confinamiento debido al coronavirus? Es la señal y oportunidad perfecta para evaluar y adaptarnos, de despertar y ser más fuertes, emular al ave fénix y ver qué momento mejor que este no ha existido. La innovación global surgirá de este periodo de aprendizaje; el mundo debe ser más fuerte. Obviamente hay naciones que tienen ventajas o desventajas, según sea la óptica, pero a final de cuentas es un cambio inspirador, revitalizante y que nos empuja a buscar el éxito a pesar de las restricciones.

Desafortunadamente en México existe un abismo social enorme, la desigualdad es muy marcada. Millones de personas no pueden llevar una cuarentena porque viven al día, vivimos al día. Para todos aquellos que podemos o hemos podido llevar cuarentena, es una oportunidad inequívoca para generar soluciones para todos, haciendo equipo y que sea el “unos por otros”.

El momento máximo de la era digital es hoy. Seamos analíticos y veamos que después de todo, hemos sido capaces de funcionar estando detrás de un teléfono o una computadora. Resulta que quien antes renegaba del internet y lo impersonal que puede resultar, en este momento puede ser que se esté convirtiendo en su mayor fortaleza. Así son los cambios, incertidumbre y miedo; siendo honestos, a quien no le atemoriza el cambio, pero no hay opción, es el renovarse o quedarse en el camino.

Es la oportunidad de ser individuales creativos profesionales, no depender de una oficina o lugar físico de trabajo, es oportunidad de volverse multitask y ampliar el rango de acción.

“El siguiente paso es decidirse y continuar con lo que, inconscientemente ya iniciamos, la nueva era de la humanidad”.

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